Junta de Consejo

Los claroscuros del SAR

Foto: iStock
Es una realidad que el SAR es un sistema transparente e incluyente, cualquier individuo, sea un trabajador independiente o del sector informal puede registrarse en una Afore y acceder a mecanismos de ahorro de largo plazo con atractivos rendimientos con un monto mínimo de ahorro y con beneficios fiscales muy importantes.

Gran charla que tuve con un ex presidente de la Consar. Aquí vamos. Hoy este esquema cuenta con 70.8 millones de cuentas individuales y con un ahorro de los trabajadores de 5,081,494 millones de pesos, equivalentes a un 20% del PIB, aunque hay que considerar que en los últimos nueve meses los ahorros no se han incrementado por la volatilidad de los mercados financieros y los incrementos de tasas del Banco de México, que encabeza Victoria Rodríguez y que el PIB y el empleo formal mostraron una contracción significativa durante la pandemia.

Fue afortunado que las iniciativas de algunos legisladores para ampliar los montos de retiros por desempleo no prosperasen, de haber prosperado los ahorro para el retiro de los trabajadores se hubiera desvanecido.

No obstante, la CONSAR, al mando de Iván Pliego permitió y facilitó los retiros previamente establecidos en la Ley, lo cual significó que algunas familias pudieran paliar, por lo menos un poco, los efectos de la pérdida de su empleo o ingreso

durante la pandemia a falta de apoyos del Gobierno Federal a las MIPYMES y los trabajadores.

Como tampoco prospero la creación de una AFORE ÚNICA pública administrada por un burócrata servil al gobierno en turno y que muy probablemente le hubiera torcido el brazo a las AFORE para que los ahorros de los trabajadores se destinaran a financiar proyectos no rentables como el AIFA, Dos Bocas o el Tren Maya, o a adquirir deuda de la Banca de Desarrollo.

El SAR se ha modernizado en forma importante a lo largo de su operación. Se homologaron las comisiones que cobran las Afore a una comisión única sobre saldos para facilitar la comparación entre las comisiones que cobran las diversas Afores, se amplió el régimen de inversión, en diciembre de 2019 se migró a un régimen de inversión de fondos generacionales, se desarrollaron plataformas digitales que cada vez más facilitan al trabajador estar al pendiente de su ahorro individual, realizar ahorro voluntario, consultar sus estados de cuenta y efectuar una serie de trámites que antes eran un viacrucis, se facilitó el traspaso del trabajador de una Afore a otra, etc. Recientemente, se concluyó una iniciativa de crear un portal Afore Móvil en internet que ofrece los mismos servicios de la aplicación Afore Móvil.

La contribución del SAR al desarrollo económico del país y del sistema financiero no puede soslayarse.

Los recursos administrados por las AFORE permitieron el desarrollo de instrumentos financieros a plazos largos y a tasas de interés más bajas y fijas y a plazos largos. No existiría hoy el mercado de vivienda privado ni el crédito hipotecario a largo plazo ni el crédito automotriz a plazos de 2 a 6 años, según el perfil y posibilidades del acreditado. También han facilitado el desarrollo del mercado de capitales, facilitando el financiamiento del sector productivo y de la infraestructura productiva del país. Gracias a ello existen los grandes desarrollos turísticos, la infraestructura carretera y nuestra infraestructura turística de prestigio internacional.

Si consideramos el estancamiento de la inversión privada, las AFORE difícilmente podrán seguir ofreciendo atractivos rendimientos y, en el mejor de los casos, cada vez un mayor porcentaje de los ahorros de los trabajadores se destinarán a adquirir deuda gubernamental, lo cual es contrario al principio básico de diversificación óptima de los portafolios de inversión para obtener un balance adecuado entre riesgo y rendimiento.

A su vez esto, significa que las aportaciones hoy tripartitas a las cuentas de los trabajadores son insuficientes para aspirar a una pensión que sea un porcentaje aceptable de su último ingreso o de su ingreso promedio durante su vida labora activa en el sector formal de la economía.

A partir de 2023 hasta 2030, para alcanzar 15% del salario del trabajador. Idealmente, hubiera sido deseable que el propio trabajador pudiera optar por aportar por su cuenta, aunque fuera de manera opcional, un 4 o 5% adicional para que las aportaciones totales subieran a por lo menos 20%. Desafortunadamente, algo de esta trascendencia no se puede apostar a la promoción del ahorro voluntario.

Si realmente quisiéramos como país buenas pensiones, debe llevarse a cabo una nueva reforma al SAR que incremente marginalmente cada 10 años la edad de retiro, que incremente el requisito de antigüedad y las aportaciones de los propios trabajadores. De lo contrario, el ahorro del trabajador en su cuenta individual

será insuficiente para aspirar a una pensión o, por lo menos, para acumular un monto de ahorro que le permita hacerse de una cantidad considerable de recursos en una sola exhibición al convertirse en un adulto mayor.

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