Poder Económico

Poder Económico Por: Adalberto Füguemann

Por: Adalberto Füguemann

Tres Costos Tres

“Los gastos se incrementan hasta superar los ingresos”Segunda Ley de Parkinson(Ciryl Norcote Parkinson).

La “Guía para la Formulación y Evaluación de Proyectos de Inversión” de la ONU, replicada por la OEA y adoptada, ya más localmente, por NAFIN es la referencia obligada para la toma de decisiones alrededor de la viabilidad y la factibilidad de un proyecto.

Se señala en estos documentos que, para ejecutar un proyecto con posibilidades de éxito es necesario “…comprender y explicar la realidad socioeconómica que determina los proyectos y aportar así su opinión sobre expectativas de rentabilidad y recuperación de inversiones”.

El costo-beneficio, condicionado a un presupuesto, que no se debe de alterar pues daría al traste con el proyecto, determina, de manera ordenada, y especialmente en el sector público, que cualquier recurso adicional o excesivo no contemplado, afectaría otros muchos proyectos en un entorno de recursos escasos y necesidades muchas.

Esto se conoce como “costo de oportunidad”, lo que se deja de hacer, en otras áreas, a cambio de llevar a cabo un proyecto, si la desviación es amplia, peligra no solo la rentabilidad del proyecto, sino la cobertura a ingentes necesidades sociales que se verán forzosamente limitadas y quizá, en el peor de los casos, cancelada su atención, perjuicio socioeconómico en cascada.

Tres megaobras, más por idea que por análisis técnico, son la insignia de la actual administración federal. Las tres se aprobaron, ahora se sabe que con deficientes estudios técnico-económicos, y las tres han rebasado, dramáticamente el presupuesto asignado y requerido de cantidades adicionales que se deben de tomar, no hay de otra, de otros programas y los llevan a nivel de apremio.

 ESTE ES EL TRENECITO: El llamado Tren Maya, que surge más de una intención que de un estudio concienzudo, se presupuestó, para sus 1,520 kilómetros, en 120 mil millones de pesos y su conclusión, sin afectaciones ecológicas, se llevaría tres años. Diferentes expertos, nacionales e internacionales, señalaron que una obra de esas dimensiones, costaría, al menos, 800 mil millones de pesos, provocaría un costosísimo daño a la fauna y al medio ambiente de la segunda reserva de la biósfera más importante de Latinoamérica y nunca, de los nuncas, se terminaría en tres años. Las tres premisas técnicas se han cumplido.

El presidente reconoció que el Tren Maya terminará costando 20 mil millones de dólares, 233% más de lo planeado, aunque todo parece indicar que este importe seguirá aumentando. La recuperación de la inversión se torna imposible. Considerando números oficiales; ya existe un sobrecosto de 280 mil millones de pesos. ¿De dónde se tomarán? Más deuda -pero se prometió no incrementarla-, otros impuestos u otros programas.

DOS BOCAS… INSACIABLES. La refinería que aún se está construyendo, pese a su prematura inauguración, se presupuestó en 8 mil millones de dólares y se desecharon propuestas de grupos privados, nacionales y extranjeros, que ofrecían llevar a cabo el proyecto, en tiempo y forma, por 12 mil millones de dólares.

A la fecha, el costo de este proyecto -sin terminar- se ha disparado, fuera de control, para alcanzar cerca de 18 mil millones de dólares, duplicando y más su precio original, en tanto que algunos inversionistas dicen que el costo podría elevarse aún más. Hablamos de otros 200 mil millones de pesos. ¿De dónde se obtendrán?, ¿Será rentable con esos costos y con la aparición de tecnologías para generar energías limpias?

UN AEROPUERTO… PARA LÍNEAS DE AUTOBUSES. También sin concluir, esta obra, presupuestada en 75,000 millones de pesos, de acuerdo con datos de Hacienda, ha ejercido 104,531 millones de pesos en su construcción (sin contar lo del 2022). No se consideran las obras de acceso no terminadas y las certificaciones correspondientes para hacerlo un aeropuerto internacional, tenemos, hasta hoy, otros 50 mil millones de pesos adicionales. ¿De dónde se tomarán?

Aquí cabe recordar que, con cifras de la Auditoría Superior de la Federación, cancelar el Aeropuerto que ya se construía en Texcoco costó 331,996 millones de pesos (cifra que después se “ajustó” a 113,329 millones de pesos). Tomando ésta última, beneficio de la duda, agreguemos esta cantidad a nuestro cálculo.

TRES STRIKES CANTADOS: Sumando los sobrecostos y desconociendo los períodos de recuperación (Tasa Interna de Retorno, dirían los puristas) que, por lo pronto tienden al infinito, tenemos:

TREN MAYA: ……………………….… ..280 mil millones de pesos.

REFINERÍA OLMECA: ………………… 200 mil millones de pesos.

AEROPUERTO DE SANTA LUCÍA: …. 163,327 millones de pesos.

TOTAL: 643,327 millones de pesos.

Esto es, ni más ni menos que una cuarta parte de la deuda de PEMEX, y 26 veces más del presupuesto que hoy se le objeta al INE. Quizá una cantidad (ésta) sobredimensionada y las otras tres ignoradas o subdimensionadas. Mi maestro de desarrollo económico diría que es como encerrar al que se robó un pan y aplaudir al que asaltó la joyería (por su buen gusto)

Bueno, lo cierto es que, en palabras del Secretario de Hacienda, las finanzas de México están sintiendo la presión de los aumentos en los costos de financiamiento de las mega obras de infraestructura promovidas por el gobierno, a medida que los plazos para concluirlas se acumulan hacia el final del sexenio, y eso, en un entorno de inflación y nulo crecimiento, nos hace ver una economía sin pies ni cabeza.

DE FORMA: Como señalamos en nuestro comentario en el noticiero Poder Edomex del viernes, los banqueros centrales del mundo -la mayoría- se reunieron en Jackson Hole,Wyoming, USA. El foro anual se cimbró con la declaración de Jay Powel, presidente de la FED, que, contra unos tibios pronósticos, aseguró, que, por un tiempo, habrá dolor, sí o sí, y las Bolsas internacionales cayeron anticipando subidas de tipos de interés más amplias de las previstas en la próxima reunión del banco central estadounidense en septiembre, lo que presagia menos crecimiento y un mercado laboral más débil.

DEFORME: El presidente de la FED fue contundente al advertir este viernes de que, ante la disyuntiva de elegir entre el dolor mayor que provocaría una inflación todavía más descontrolada, y otro menor, el que infligiría a familias y empresas una política monetaria más dura, elegirá la segunda opción. Parece que, como predijeron una estanflación, se empeñarán en que ocurra. Aunque el consumo se defienda como gato boca arriba.

DE FONDO: Retomo y recuerdo al gran autor húngaro Sandor Márai (1900-1989). Su obra es imprescindible, impecable y dramáticamente descriptiva. En uno de sus libros: “Lo que no quise decir” (1949, al borde del autoexilio), habla de una Hungría en donde “todavía no había guerra, pero lo que había ya no era paz”.

Aunque lo tenía presente, un extraordinario artículo de Linda Atach Zaga (“El Economista”, 16 de agosto) nos sintetiza como Márai explica la agitación social propiciada por la prensa afiliada al nazismo para sembrar el odio a la burguesía. Primero había que descalificar a los supuestos enemigos con un tono burlón, irónico y despectivo, luego mezclar y confundir argumentos “científicos”, e “históricos” recopilados por “expertos” y finalmente usar generalidades tipo “anti demócrata” o “enemigo de la nación”. Esto, señala la autora, suena familiar y asusta, y concluye: “No lo olvidemos. Sandor Márai vivió en un país invadido. Nosotros en cambio, vivimos en una democracia y tenemos el derecho a disentir.

 

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