Nota OportunaPoder Económico

Poder Económico Por: Adalberto Füguemann

Por: Adalberto Füguemann

Cuando lo importante se vuelve urgente

“Todos los hombres nacen sinceros y mueren mentirosos”

Luc de Clapiers, Marqués de Vauvenargues

A pesar de que el “pueblo bueno”, y el “otro” también, ha sufrido, desde marzo del año pasado los embates de una inflación incontrolable a nivel mundial, las voces -o la única voz- oficiales, nos han dicho una y otra vez que “está controlada”, que “hay un paquete contra la inflación y la carestía que está funcionando” (pregúntenle al maíz, al bistec, a la naranja  y a la tortilla y revisen sus 24 productos y 16 “puntos clave”) y tendenciosamente se ha insistido -no sabemos por qué- que “nuestra inflación es inferior a la de Estados Unidos” y que “tenemos una de las menores inflaciones del mundo”. Ambos datos falsos o totalmente sesgados.

Todavía el pasado 2 de agosto, en una de sus raras apariciones públicas, el Secretario de Hacienda insistió en los dos temas y señaló que “de no haber establecido un subsidio a la gasolina, tendríamos 2.6 puntos porcentuales más a cuestas. Por supuesto, no abundó en la metodología para llegar a esa cifra. Corifeos públicos y -extrañamente- privados hicieron eco de esta posición y continuaron ignorando que la gente ve, un día sí y otro también, que su ingreso no alcanza para el gasto y que el alza de las tasas de interés le encarece también el dinero.

Pero, ¿qué ha pasado desde el 22 de junio? Ah, pues bajaron sensiblemente los precios del petróleo y mejoró la perspectiva norteamericana. El mercado le señaló, a Tirios y Troyanos, que el detonador de la inflación, en esta crisis, no es el excedente de circulante, sino el precio del petróleo y ¿qué creen?, la inflación disminuyó en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica y se incrementó en México. Ahora hay silencio matutino alrededor del tema.

La inflación bajó, en el mes de julio, de 9.1 a 8.5 en USA, según su métrica, basada en los cálculos del PODER ADQUISITIVO de los hogares. ¿Por qué? Pues contra lo que populistas y neoliberales pudieran decir, no fue por el alza de las tasas de interés, el poder adquisitivo sigue intacto, lo demuestra la demanda de bienes y servicios y, para nuestra fortuna, el volumen de las remesas. Fue, ni más ni menos, porque BAJÓ EL PRECIO DEL PETRÖLEO y con éste, el de la gasolina (¿ya vieron cual fue el verdadero detonador?). El alza de las tasas no resuelve algo, solo frena la inversión en un país con exceso de ésta, por eso, al frenarla, no baja el consumo ni la producción de bienes y servicios.

En el mismo mes, la inflación subió en México, según su métrica, basada en el aumento del costo de una “canasta” de bienes y servicios seleccionada vaya usted a saber por quién y por qué, y llegó a 8.15%. De eso nada se dijo en las matutinas y tediosas alocuciones. ¿Por qué? Pues porque la gasolina NO BAJÓ de precio, a pesar de la caída de precios del petróleo y de los combustibles. ¿Por qué? Porque, en lugar de bajar el precio, consecuentemente y reducir la inflación, como ocurrió en Estados Unidos o en Brasil, simplemente le agregaron al precio final una parte del elevadísimo impuesto que pagamos por consumir energéticos. Ahora pagamos más impuesto y menos precio por el combustible.

El Banco de México, con populistas y neoliberales de acuerdo, también elevó sus tasas, tratando de frenar el consumo y generando desempleo. Mala receta, los mexicanos ya no podemos recortar nuestro magro consumo, especialmente el de alimentos -sí, esos del “paquete contra la carestía”- que siguen subiendo sus precios. Al igual que en Estados Unidos, el alza en la tasa base restringe la inversión, solo que México es un país SUBINVERTIDO. Pequeña gran diferencia de una mala lectura y del desconocimiento de la generación y la aplicación de políticas públicas. Una vez más, fallan los

“asesores” de palacio y, cuando se equivocan, callan. Ahora, lo urgente e importante no puede ser culpa de “los de antes”.

El consumidor mexicano enfrenta, además del aumento de precios, un fenómeno que agrava su precario poder adquisitivo y que “disfraza” el fenómeno inflacionario, los paquetes, frascos, cajas, botellas, etc. de diversos productos, han incrementado “moderadamente” los precios, pero han disminuido “descaradamente” su contenido.

¿Se ha dado usted cuenta que proliferan “nuevas presentaciones” de productos, de menor tamaño, con menor gramaje, menos líquido, menos pastillas o menos unidades? Es la estrategia para ofrecer menos, al mismo precio, dicen.

Hasta los “popofitos”, marca registrada de nuestro genérico de “comida chatarra”, bajaron de 60 a 40 gramos y, además, tuvieron un “modesto” incremento del 10%. Esto se llama Shrinkflation en inglés y podría traducirse como chiquiflación, reducinflación o, más cacofónicamente, como encogiflación.

En fin, encadenamos 17 meses con la inflación fuera de rango, no somos, para nada, del selecto grupo de países con “menor inflación”, nuestra canasta de consumo sube en cifras de dos dígitos y la gente se hace cruces para llegar a la semana, quincena o mes, según corresponda. ¿Esto es urgente, importante o ambos?

DE FORMA: Inflaciones en el mundo, datos al mes de Julio: Arabia Saudita: 2.3%; Japón: 2.4%; China 2.7%: Suiza: 3.4% y muchos etcéteras más. ¿Verdad que no estamos en este selecto grupo? Esto refleja el problema de aceptar sin investigar o analizar. Brasil tuvo, también por la caída del precio del petróleo, una deflación (baja de precios) de 0.16%, lo mismo hubiera ocurrido en México si se conservara el “apoyo fiscal”, pero se redujo y esta semana incluso se elimina para la gasolina Premium.

DEFORME: Solo por curiosidad económica: Las “facturas” que la alcaldesa de Tijuana pidió a los acorralados pequeños y medianos empresarios paguen al crimen organizado para que “dejen de molestar” a los “ciudadanos comunes” -como si estos comerciantes no lo fueran-: ¿Los “prestadores de servicios de derecho de piso” están dados de alta en el SAT para emitir facturas?, ¿pagarán IVA e ISR?, ¿sus facturas serán deducibles?, ¿sabrán ella y los que la justifican que dicho pago es un costo adicional que sube los precios y, al fin y al cabo, pagan los consumidores?

Curioso Estado de Derecho, tan cacareado como gastado, vivimos los mexicanos comunes y corrientes, queda restringido para unos cuantos, el resto podemos ser agredido por cualquiera de los privilegiados. Esto está derivando en una peligrosa anarquía que debería de preocupar no solo al presidente de la República sino a cualquier mexicano acorralado por la violencia, increíblemente solapada y, peor aún, propiciada.

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